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Propuesta Garrotxa Cultour
Las coladas de lava

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Las coladas de lava

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4 Elementos en esta propuesta
Visita de cerca los paisajes formados por riscos altísimos y abruptos que modelaron los volcanes hace miles de años.

Descripción

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En esta ruta pasearemos por diferentes parajes de la Garrotxa, donde hace miles de años se producía una actividad volcánica rica y variada. Algunas erupciones expulsaron una gran cantidad de lava que se extendió por los valles y finalmente se enfrió en forma de basalto, dando lugar a lo que hoy conocemos como las coladas de lava. Veremos de primera mano las diferentes coladas de lava y las consecuencias de la erosión de los ríos que constantemente, año tras año, buscan su curso original y van recortando coladas con la ayuda de los elementos. La combinación de roca volcánica, el agua que corre por entremedio, los ríos, el frío, el calor y el paso de miles de años han esculpido unos riscos espectaculares y unos enclavamientos geológicos singulares.

Empezaremos la ruta en Castellfollit de la Roca, en el puente sobre el río Toronell, admirando los restos góticos que todavía se conservan en la base del actual puente metálico. El puente resistió durante siglos hasta que lariada se lo llevó en el año 1970. Sobre el otro río del municipio, el Fluvià, encontraremos el Pont Trencat (el puente roto), a pocos metros del actual. Este puente nos hace ver la importancia histórica del lugar, ya que ha sido un lugar estratégico para conectar el Empordà y Olot. Las construcciones y destrucciones del puente dan fe de las diferentes épocas de nuestra historia reciente y de las dificultades que se han tenido que superar. Los dos puentes se utilizaban para cruzar los ríos que se encuentran debajo del pueblo, a cada lado, el Toronell y el Fluvià. Es precisamente en estos ríos donde encontramos parte de la explicación de la singularidad geológica de Castellfollit. El pueblo está situado encima de un risco formado por dos coladas de lavas diferentes: una procedente de Batet, hace 217.000 años, que llegó siguiendo el valle del Fluvià,y una segunda procedente de Begudà, hace 192.000 años, siguiendo el curso del Toronell.

Con el paso de los milenios, la quiebra de los bloques del risco (por las filtraciones de agua) y la acción erosiva de los ríos fue recortando esta lava, ya enfriada y convertida en basalto, hasta dejar el acantilado tal como lo conocemos hoy. Desde Castellfollit podemos seguir la ruta Castellfollit-Begudà-Sant Joan les Fonts de Itinerànnia, bien señalizada, que podemos hacer en poco más de 4 horas a pie, o bien desplazándonos con un vehículo por la carretera que une las dos poblaciones. En Sant Joan les Fonts se nos ofrecen varias rutas alrededor del municipio. Por un lado, podemos caminar por la ruta de Les Fonts i Verlets, con el agua como elemento protagonista. Es una excursión con varias alternativas, con una parte del recorrido accesible, donde pasaremos cerca de canales y arroyos y visitaremos fuentes como la de Can Xerbanda, Fontfreda, Les Mulleres, Font Bona o Rompuda. Todo eso sin contar que si hacemos una vuelta por el pueblo será difícil no encontrarse con otras fuentes, como la de Cal Rei o la de Can Brunsó, todas ellas construidas como fuentes públicas a principios del siglo XX. En la ruta de las Tres Colades i el Boscarró el protagonismo volverá a ser de nuevo para la geología y el vulcanismo. La ruta empieza al lado de la iglesia parroquial, subiendo las escaleras que nos quedan a la derecha y siguiendo el itinerario señalizado.

Bajaremos hacia la orilla del Fluvià, delante del Molí Fondo, donde coinciden, en el mismo lugar, tres coladas de lava superpuestas y de períodos diferentes. Más arriba, en la zona del Boscarró, podemos ver todas las formas que produjo la tercera y última colada de lava al enfriarse, como prismas o losas y masasde piedra basáltica. También pasaremos cerca de una antigua cantera donde se explotaba la piedra volcánica, muy apreciada por sus características en la construcción de edificios y calles, ya que es un material duro, con propiedades aislantes y de gran resistencia. Dejando atrás el Boscarró, la ruta continúa siguiendo la riera de Bianya, hasta llegar a los riscos de Fontfreda, donde de nuevo podremos apreciar las diferentes formas geométricas de la tercera colada de lava. Aunque la ruta no es de gran dificultad, en este tramo hay que llevar calzado adecuado para evitar resbalones y porque en buena parte de la misma caminaremos sobre piedras basálticas puntiagudas, a través de las cuales tendremos que cruzar la riera un par de veces y practicar un poco el equilibrio... En esta ruta podremos admirar como, a través de los milenios, se han ido sobreponiendo capas de material procedente del interior de la tierra. Primero unos volcanes y luego otros iban expulsando la lava que descendía cubriendo el territorio por el que pasaba hasta que se enfriaba. La posterior erosión de ríos y arroyos ha dejado el territorio tal y como lo podemos ver hoy.
Esta ruta nos servirá para aprender que hace muchos años, en la Garrotxa, la tierra no estaba tan calmada como ahora, sino que los volcanes escupían lava desde dentro de la tierra hacia afuera.

Lo podremos comprobar muy bien en Castellfollit de la Roca donde, cerca del río Fluvià, si levantamos la cabeza, veremos una pared muy alta. Esta pared no la ha hecho ninguna persona o máquina: la ha hecho la misma naturaleza. Hace miles de años, los volcanes de la Garrotxa expulsaron tanta lava que llegó hasta aquí y llenó toda esta altura. La lava es un líquido muy caliente hecho de roca fundida que proviene de dentro de la tierra, muy por debajo de nuestros pies, y que los volcanes escupen cuando entran en erupción. Cuando se enfría vuelve a quedar como una piedra.

Con los siglos, los ríos han ido erosionando esa piedra de lava formando esta enorme pared que tenemos delante... Y muchos años después, la gente construyó encima casas y calles: lo que hoy en día es el pueblo de Castellfollit de la Roca.
Cerca de Sant Joan les Fonts también podemos ver paredes similares pero más pequeñas, con lava de diferentes coladas y formas geométricas. Por suerte eso ocurrió hace muchos años. Es muy posible que la erupción de los últimos volcanes de la Garrotxa coincidiera con las primeras personas que poblaron este territorio. ¿Os lo imagináis? Tenían que estar con los ojos bien abiertos por si venía la lava y tenían que salir corriendo montaña arriba, porque la lava descendía muy caliente y nada ni nadie la podía parar.

Actualmente los volcanes están dormidos, pero podrían despertar de nuevo. ¡Prestad atención!

Por otro lado, en esta ruta, también descubriremos muchas otras cosas. En Castellfollit de la Roca, delante de los restos del puente sobre el río Toronell, donde ahora está el puente metálico, durante muchos años hubo un puente de piedra grande y seguro. Puesto que el río Toronell recoge la lluvia que cae de las montañas, y muy de vez en cuando puede llover mucho, a veces había inundaciones. Una de estas, que ocurrió hace no más de 50 años, se llevó por delante ese puente que tenía centenares de años. Por ese motivo, solo podemos ver las piedras que el agua no pudo llevarse...

Estas paredes de piedra las hemos visto sobretotdo en el valle del río Fluvià, cuando pasa por Sant Joan les Fonts y Castellfollit de la Roca. Pero este mismo río también pasa por Olot, y allí también deja a la vista más paredes de piedra, aunque no tan altas.

Otro río que también deja a la vista otra pared de piedra es el Ser, justo cuando pasa por Santa Pau.

Datos complementarios

Recomendación: Que pruebes las diferentes opciones que nos propone la ruta de Les Fonts i Verlets en Sant Joan les Fonts. La ruta tiene varios cruces que permiten seguir recorridos diferentes, la mayoría están señalizados y nos indican el tiempo que se tarda en llegar caminando de un punto a otro. También, desde esta ruta, podremos continuar hacia a la ruta de las Tres Colades i el Boscarró.

Más Información

Geografia: La zona de las coladas de lava de Castellfollit de la Roca y Sant Joan les Fonts se encuentra en el centro de la comarca de la Garrotxa, cerca de Olot. Ambas forman parte del valle del río Fluvià, que procede de la Plana d’en Bas, atraviesa la ciudad de Olot, gira hacia levante y desciende hacia la Canya, Sant Joan les Fonts y Castellfollit de la Roca. Debajo el vértice del riscal de Castellfollit de la Roca, el río Toronell se encuentra con el Fluvià, que sigue su curso por la plana empordanesa hasta desembocar en Sant Pere Pescador. Este valle ha sido el punto de paso habitual para conectar la Garrotxa con el Alt Empordà y el puerto de Roses.Gran parte del territorio de la plana de Olot, así como también la misma ciudad, los pueblos de Santa Pau, Sant Joan les Fonts y Castellfollit de la Roca y los valles que los unen están situados sobre coladas basálticas.

Las coladas de lava: Las coladas de lava son el resultado de erupciones volcánicas que expulsan lava muy fluida. Este magma puede recorrer grandes distancias cubriendo todo lo que se cruza en su camino. Cuando se enfría, da lugar a diferentes construcciones geológicas. El enfriamiento es otro proceso que marcará la geología del elemento.
La columnata basáltica de Castellfollit se produjo por la superposición de dos coladas de lava. La primera, hace 217.000 de años, venía de la zona de Batet, desde donde bajó por el valle del Fluvià. Hace 192.000 años bajó otra colada, en este caso desde el otro lado, el valle del Toronell, y cubrió la anterior. A simple vista podremos ver como en la parte superior tiene forma de columna y en la parte inferior de losa. En medio de las dos coladas podemos ver los sedimentos que se depositaron entre las dos y que durante miles de años fue el suelo y después quedó cubierto por la segunda colada.
También lo podremos observar en Sant Joan les Fonts, en la zona del Molí Fondo. Actualmente, el riscal de Castellfollit de la Roca mide un kilómetro de largo y llega a una altura de 50 metros en su punto más elevado. El riscal siempre ha sufrido un retroceso a causa de la erosión producida por los dos ríos y por el proceso de gelivación. Este último proceso se produce cuando el agua de lluvia se cuela a través de la roca volcánica. Por un lado, este proceso cambia su composición química y, por el otro, provoca que con el frío esta agua gane volumen y ayude a fracturar la roca. Por ese motivo, el retroceso de los riscos es un fenómeno que no se detiene.

En Sant Joan les Fonts no encontraremos la espectacularidad casi gigantesca de Castellfollit, pero también podemos descubrir una riqueza geológica singular. En el caso del Molí Fondo, podremos llegar a ver hasta tres coladas de lava superpuestas. La primera, procedente de los volcanes de Batet, se depositó y enfrió hace 600.000 años. Encima se depositó la segunda colada hace 150.000 años y encima, la tercera, hace 120.000 años, procedente del volcán de la Garrinada. Esta última colada, la más reciente, es la que podemos ver en el Boscarró.

Prismas y losas nos muestran como, durante el enfriamiento, la lava cogía diferentes formas según se producía: si se hacía en reposo, tomaba forma de columna, mientras que si se hacía en movimiento de la masa de lava, tomaba forma de losa. Todavía existe una tercera forma de colada, que es la compacta, en forma de grandes bloques de piedra. En esta tercera colada de lava podremos apreciar las tres formas.

Siguiendo el camino junto a la riera de Bianya, llegaremos a los riscos de Fontfreda. En todo el recorrido encontraremos muestras de como la riera de Bianya y la gelivación han erosionado el terreno durante milenios. Debemos destacar que en la zona del Boscarró, sobre la pequeña explanada que hay encima, se ha descubierto un poblado ibérico del cual seguramente todavía queda mucho por descubrir...